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Migración hacia Ceuta y Melilla: controversia sobre el ‘número argelino’ e interpretaciones geopolíticas

Contexto polémico: el CNI en el punto de mira

En una reciente nota analítica, el centro MigraPress ha criticado la gestión que los servicios de inteligencia españoles hicieron sobre los intentos de cruce masivo hacia las ciudades de Ceuta y Melilla a finales de julio. El documento cuestiona el énfasis dado en el informe español a un detalle técnico: un número de teléfono con prefijo argelino (+213), sugiriendo que esta «focalización» busca dotar al dato de una carga política y geopolítica que excede con creces su valor como prueba material.

El número ‘argelino’: falacias técnicas y uso político

La nota explica que el informe español se centró en la identidad del administrador de un grupo de WhatsApp encargado de coordinar los puntos de encuentro. Pese a que el número porta el prefijo de Argelia, MigraPress recalca que esto no constituye prueba alguna de implicación estatal por parte de Argelia. La nota señala que los números virtuales están al alcance de cualquiera en internet, calificando el intento de vincular estos números a Estados concretos como una «narrativa intencionada» para avivar tensiones regionales bajo la excusa de la seguridad.

Desmontando la metáfora de la «murmuración»

La crítica se extiende al marco conceptual adoptado por la inteligencia española, que empleó la metáfora de la «murmuración» (murmuration) para describir los movimientos colectivos. Según el centro, el objetivo era presentar la migración como un fenómeno descentralizado gestionado por algoritmos, tratando de eludir la existencia de un mando humano. No obstante, la nota apunta una contradicción interna en el informe, que admite una coordinación directa, debilitando la hipótesis de la «espontaneidad digital» absoluta.

Llamamiento a una lectura integral del fenómeno

La nota concluye que el informe español no es un «documento en bruto», sino el resultado de mediaciones bajo un ángulo específico. Por ello, insta a: Primero: cautela ante la información de seguridad filtrada. Segundo: superar el enfoque securitario estrecho que vincula la migración exclusivamente con la geopolítica. Tercero: la necesidad de considerar las dimensiones sociales, económicas y de derechos humanos que empujan a los migrantes, lejos de teorías conspirativas que pretenden convertir la migración en una moneda de cambio en conflictos regionales.

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