Codicia veraniega en Ourika: 100 dírhams por sentarse junto al río desatan la indignación en Marruecos

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, miles de marroquíes y turistas se dirigen a las zonas naturales en busca de aire fresco. El valle de Ourika encabeza estos destinos turísticos preferidos a las afueras de Marrakech. Sin embargo, la belleza del lugar ha chocado esta temporada con una dolorosa realidad material, después de que las orillas del río se convirtieran en espacios explotados para imponer precios exorbitantes que han provocado una ola de indignación en las redes sociales.
Explotación aleatoria y precios abusivos por el alquiler de espacios
Los visitantes de la zona se quejaron de prácticas comerciales que calificaron de injustas, en las que se imponen tarifas de hasta 100 dírhams por el simple hecho de sentarse en sillas y mesas de plástico colocadas a la orilla del río. Los ciudadanos expresaron su profundo descontento por esta explotación económica impuesta a las familias que solo aspiran a pasar momentos agradables en plena naturaleza sin cargas financieras excesivas.
La situación no se limitó al alquiler de espacios, sino que se extendió a las comidas y bebidas. Los afectados señalaron que el precio de un modesto «tajín» que apenas contenía un cuarto de kilo de carne alcanzó unos 100 dírhams, sin mencionar los precios excesivos de los refrescos. Asimismo, las tarifas de vigilancia de motocicletas y coches, que llegan a los 10 dírhams, plantearon preguntas urgentes sobre quién se beneficia y el caos que reina en los aparcamientos improvisados.
¿Quién protege el dominio público hidráulico en Ourika?
Estas irregularidades plantearon interrogantes fundamentales entre activistas y visitantes sobre la legalidad de estas prácticas, especialmente tras informes que indican que se impide a algunos veraneantes acercarse al agua del río o nadar en él si no pagan por el asiento. Esto fue considerado por los observadores como un ataque flagrante a los derechos de los ciudadanos de acceder a los espacios naturales.
En este contexto, han surgido voces que exigen a las autoridades locales, provinciales y electas que asuman su responsabilidad histórica y legal. Cabe señalar que el cauce del río Ourika y sus terrenos forman parte del dominio público hidráulico, que es propiedad pública del Estado, inalienable e imprescriptible. En caso de explotación temporal, esta debe realizarse mediante licencias oficiales otorgadas por las autoridades competentes, encabezadas por la Agencia de la Cuenca Hidráulica del Tensift, y bajo un pliego de condiciones estricto que debe ser vigilado rigurosamente para proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos y la imagen del turismo de montaña en Marruecos.





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