Inezgane y Ait Melloul ante el aumento del sinhogarismo

Preocupante aumento del sinhogarismo en el corazón del Souss
Las ciudades de Inezgane, Ait Melloul y Dcheira El Jihadia viven en un estado de creciente tensión entre la población debido a la amplia y notable propagación del sinhogarismo y personas con enfermedades mentales que han hecho de las calles y plazas públicas su hogar. Esta situación ya no es un fenómeno pasajero, sino que se ha convertido en una pesadilla cotidiana para viandantes y comerciantes por igual, en medio de advertencias sobre el agravamiento de los riesgos asociados a esta realidad.
¿La «estación de Inezgane»: una puerta de entrada para personas sin hogar del norte?
Datos de organizaciones de derechos humanos y testimonios locales indican que la región recibe repetidamente contingentes de personas en situación de vulnerabilidad, que son trasladadas desde las ciudades del norte y liberadas directamente cerca de la estación de autobuses de Inezgane. Este «descarte» sistemático, según los observadores, afecta a la región, que constituye un polo económico y comercial vital en la región de Souss-Massa, ejerciendo una presión adicional sobre los servicios públicos y el tejido social local.
El aspecto humano olvidado y los crecientes riesgos de seguridad
Más allá de la controversia sobre las causas de su presencia, la realidad humana de estos individuos sigue siendo trágica, al vivir en las aceras en condiciones que carecen de los mínimos requisitos para una vida digna. Sin embargo, esta fragilidad social se topa con preocupaciones de seguridad reales, tras registrarse incidentes y agresiones que afectan la seguridad de los residentes, especialmente niños y mujeres. Los peligros incluyen desde lanzamientos de piedras hasta incendios provocados y comportamientos agresivos e impredecibles por parte de personas que padecen trastornos mentales graves sin recibir la atención médica necesaria.
Llamamientos a la intervención de las autoridades y la atención social
Ante este panorama, las voces de la sociedad civil y los vecinos exigen que las instituciones pertinentes asuman su plena responsabilidad. En lugar de dejarlos frente a la dureza de la calle, los llamamientos subrayan la necesidad de alojar a las personas sin hogar en instituciones de asistencia social y someter a los enfermos mentales a protocolos de tratamiento en hospitales especializados. Seguir ignorando este expediente no solo amenaza la paz social, sino que vulnera los derechos de estos mismos individuos, que necesitan acompañamiento médico y social en lugar de ser marginados en calles con una incesante actividad comercial y económica.





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