Los habitantes de los campamentos de Tinduf protestan contra la inseguridad y exigen la dimisión de Brahim Ghali

Un grave deterioro de la seguridad ensombrece los campamentos de Tinduf
Los campamentos de Tinduf atraviesan desde hace una semana una situación de inseguridad sin precedentes, donde partes de los campamentos se han convertido en escenarios de tiroteos entre bandas de narcotraficantes, lo que ha provocado terror entre mujeres y niños. Según informes de la región, los enfrentamientos armados que estallan de día y de noche han colapsado la moral de una población que se encuentra atrapada ante la falta de una intervención efectiva por parte de la dirección.
Protestas populares exigen cambios
Ante esta situación, la wilaya de El Aaiún, específicamente los distritos de Dcheira y Guelta, ha sido escenario de manifestaciones lideradas por grupos de mujeres, quienes expresaron su indignación ante lo que calificaron como un fracaso de la dirección para proteger a la población. Durante un encuentro con la dirección del Polisario, gritos airados enfrentaron a los responsables, exigiéndoles reconocer su incapacidad para garantizar la seguridad; algunos incluso llegaron a exigir la salida de Brahim Ghali, argumentando que las medidas actuales no ofrecen soluciones concretas.
Reacciones oficiales y demanda de protección
Por otro lado, las reacciones de la dirección del Polisario han sido calificadas de «frías», ya que culparon a las familias por las acciones de sus hijos, algo que los manifestantes consideran una evasión de responsabilidades. Algunas voces femeninas han exigido que se permita la intervención de las autoridades argelinas para proporcionar la protección necesaria a los residentes, ante lo que llaman un fracaso del sistema de seguridad actual en los campamentos.
Medidas de «maquillaje» y riesgos de proliferación de armas
Por su parte, la dirección anunció una serie de medidas administrativas, como la aplicación de un toque de queda nocturno y la confiscación de licencias de conducir, medidas que los observadores consideran insuficientes para combatir a bandas armadas que poseen armas de guerra. Para ilustrar la magnitud del desastre, informes indican la destrucción de incautaciones masivas, incluyendo más de 43.000 pastillas alucinógenas, cantidades de cocaína y hachís, además de gran cantidad de municiones (Kalashnikov y ametralladoras PKM), confirmando que la situación ha superado la inseguridad ordinaria para convertirse en una crisis estructural que amenaza a generaciones enteras en los campamentos.





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