Akhannouch en el punto de mira: preguntas incómodas sobre la utilidad de importar 800.000 cabezas de ganado

Cuestionamientos legítimos sobre la gestión de la importación de ganado ovino
El jefe de gobierno, Aziz Akhannouch, ha vuelto a situar el expediente de la importación de ovejas en el centro del debate público, intentando ofrecer lecturas justificativas de una decisión gubernamental que sigue provocando controversia. Mientras el discurso oficial se aferra a la «sequía» como la única clave para explicar todas las medidas tomadas, el ciudadano marroquí sigue planteando preguntas serias sobre la naturaleza de la gestión de este expediente.
400 millones de dirhams: ¿inversión o despilfarro?
Las cuentas son sencillas pero preocupantes: importar 800.000 cabezas de ganado con una subvención de 500 dirhams por cabeza significa que la Tesorería General ha asumido cerca de 400 millones de dirhams. Esta cifra descomunal no es un detalle técnico, es dinero público sobre el cual los marroquíes exigen total transparencia. ¿Quiénes son los beneficiarios? ¿Se tradujo realmente este apoyo en el poder adquisitivo del consumidor, o fue simplemente un «parche» cuyos efectos positivos no se han visto reflejados en la realidad?
La sequía no es un «cheque en blanco»
Es evidente que el gobierno se basa en una dualidad simplista que sugiere que la opción estaba limitada a importar ovejas o perder el sacrificio. Sin embargo, la gestión de crisis requiere una visión más amplia que incluya el apoyo a los ganaderos, la protección de las hembras y el desarrollo de las cadenas de distribución. Reducir el dilema del rebaño nacional a la «importación de ovejas» refleja una justificación de la política pública en lugar de una evaluación objetiva, lo que plantea interrogantes fundamentales sobre la eficacia de las estrategias gubernamentales.
El ganadero marroquí: la víctima silenciosa
Si el gobierno enarbola la bandera de proteger la riqueza animal, ¿cómo explicamos la indiferencia ante el sufrimiento del ganadero marroquí que enfrentó la sequía y el aumento de los costes de los piensos en solitario? Orientar el apoyo a los importadores en lugar de a los criadores locales abre la puerta a dudas sobre la utilidad de estas políticas: ¿El objetivo era salvar el mercado en un momento político sensible, o proteger el rebaño nacional a largo plazo?
Exigencia de transparencia y cifras reales
Tras la decisión de cancelar el rito del sacrificio al año siguiente, se ha profundizado el sentimiento ciudadano de que la situación requería una evaluación rigurosa de los años anteriores. Ya no basta con usar la cifra de 800.000 cabezas de ganado como prueba de éxito; lo que se exige es revelar el balance real: ¿A dónde fue el dinero? ¿Cuál es el tamaño del rebaño hoy? ¿Ha mejorado la situación de los criadores? El derecho de los marroquíes a la rendición de cuentas va más allá de las justificaciones retóricas, para llegar a exigir cifras precisas y realidades concretas sobre cómo se gastó su dinero y cómo se gestionó su crisis.





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